Colón Entre Ríos
Twitter Facebook YouTube Twitter Facebook YouTube Twitter Facebook YouTube Twitter Facebook YouTube Twitter Facebook YouTube Twitter Facebook YouTube
 
   
Colón Entre Ríos
notias y novedades de colon entre rios
Twitter Facebook YouTube

Leyenda del Palmar

Cuando todo era campo raso, vivía en un rancho cerca del río un rudo leñador con su joven hija morena de ojos y trenzas renegridas, quien ayudaba a su padre en los quehaceres del campo. Ésta no perdía de vista los pasos de la moza por cuanto era muy celoso y no quería que nadie le dirigiera la palabra.



Una tarde en que la moza se encontraba descansando en la puerta del rancho, pasó un forastero a caballo quien miró intensamente a la joven y siguió luego su camino. Pocas noches después escuchó cantar unas coplas, que intuyó eran para ella. Al salir a la ventana vio a su padre con el facón en la mano buscando al intruso, pero el galope de un caballo la tranquilizó.
La moza sufría mucho con el riguroso trato que le daba su padre, le había dado a entender que debía casarse con un vecino bastante entrado en años, pero muy rico que ella despreciaba y repudiaba.

Sólo pensaba en liberarse y volvía entonces a su memoria la dulce voz del forastero.

Fue entonces que se llegó a la gruta de Santa Inés para rezarle y rogarle a la virgencita que le conceda un milagro: "sálvame, Virgencita mía..." y le hizo un valioso regalo, una cadena de oro que le había obsequiado "el viejo" su futuro marido, en prueba de amor.

Mientras tanto el forastero que montaba un hermoso caballo blanco, va en busca de su prenda, llevando una bolsa de frutos de palmeras “Yatay” junto a dos flores para las trenzas de su amada. Llegando hasta su ventana hace una seña y a poco aparece la moza radiante de dicha, montan el caballo y salen al galope por los campos, rumbeando para algún lugar donde poder vivir su amor.

Pero el padre alcanza a ver de lejos a los que huyen, monta en su brioso caballo negro y lleno de rabia va en busca de la pareja. Lleva el facón en la mano, hunde las espuelas en el animal y sale al galope.
El caballo blanco, aun con su doble carga, vuela, pero en esa desenfrenada carrera hace que los frutos comiencen a caerse y que estos sean enterrados por el caballo negro con sus pisadas.

Llegado el alba junto al río con todas sus gamas de rojo y azul, encuentra agotado al caballo negro, furioso y maldiciendo a su jinete.

Cuenta la leyenda que de cada fruto nació una palmera y así con los años fueron multiplicándose, hasta llegar al día de hoy, donde un maravilloso bosque de palmeras se presenta al mundo, con su misterio y su magia.

Lo que nadie nunca supo, es donde llegó el forastero con la hermosa mujer morena.
 
 
El Río de los Pajaros

Las flechas del sol y de la luna caían sobre América. Entre las sombras, los fuegos de las tolderías relumbraban como guacamayos. Mientras los ojos destrenzaban lejanías, los pies de los indígenas besaban el cobre de la tierra. Los ñacurutúes velaban el silencio de la noche. El guazubirá corría libre por los llanos. Era el tiempo en que el hombre se saciaba con la dorada presa de los ríos o el fruto dulce del mburucuyá.

Leyenda río de los pájaros

Una mañana, el alba despertó al más valiente de los charrúas, al que sus compañeros llamaban Tubichá durante la guerra. Un ave tocó su frente y el indio se levantó como hechizado. Penetró en el monte poseído del extraño canto que emitía el pájaro. La lengua del sol se confundía con los frutos de arazaes y pitangas.

Aquietó su paso. Esperaba el momento de poder cazar al animal y, cuando iba a hacerlo, escuchó una voz que se agitaba en la silvestre flor que allí crecía:

-Soy el Rey de los Pájaros y hace muchísimas lunas que busco un guerrero como tú. Mi raza está presa del maleficio de Rhea, la bruja que habita la cascada. Solo el canto hemos conservado de nuestra naturaleza primitiva. Mis súbditos yacen en el lecho del río y cantan al paso del agua. Ayúdanos.

-Te ayudaré, Rey de los Pájaros. El charrúa conoce el sufrimiento y muchas flores han dado su tallo para curar nuestras heridas. La piel del indio también se marchita si no conoce los corales de la risa. El pájaro es amigo del indio y el indio ha de ayudarlo a recuperar su libertad. Dime cómo lograrlo.

-Debes construir una canoa con el tronco de un árbol llamado timbó. Navegarás en la dirección que el sol se pone. Únicamente llevarás tu flecha. Corta mi flor, te servirá de escudo. Después de haber cruzado el monte oirás un intenso rumor que es el anuncio de la proximidad de la cascada. Es la señal para que abandones la canoa. Rhea vendrá a combatir contigo. Debes recordar que son sus dominios y, solo hiriéndola antes de que te toque, podrás liberar a mi raza.

El indio cumplió las instrucciones. Cuando Rhea lo vio, agitando los espejos del agua, saltó sobre él. Constantemente la bruja intentaba hacerlo caer en su maleficio. El indio desfallecía, pero de pronto sintió el revuelo de un ave sobre su cabeza: el canto era el mismo que lo subyugó en su tribu.

Volvió a la lid con renovadas fuerzas y clavó su flecha de tacuara en el corazón de Rhea. Corrió la sangre y el pájaro se bañó en ella. Su cabeza y su pico se volvieron rojos: el churrinche había nacido en nuestra tierra.
Rhea, al morir, se transformó en etéreos penachos de color punzó. Los vilanos giraron en la brisa y se prendieron en las ramas de los plumerillos.

Cantó el churrinche y cayó la flor que el indio retenía en su mano. De los jardines del agua surgió la más hermosa mujer que el tubichá hubiera visto. Ella le tendió los brazos agradecida, porque también había roto su maleficio. Mientras, miles de pájaros levantaban vuelo desde las aguas: eran los que Rhea había convertido en piedra.

En una barca de plumas la pareja emprendió el camino fluvial. Mecida por los trinos navegó el Río de los Pájaros, el Río Uruguay. El que tiene en la aurora doradas mariposas. El que dio a los charrúas sus poderosas manos. El que ciñe en su canto mil luceros y se abre, como canto, en las gaviotas. El que altivo da su luz al Plata y fulgura, en secreto, a sus plantas.

 

Glosario:

Ñacurutú: ave nocturna semejante a la lechuza.
Guazubirá: especie de venadillo americano.
Mburucuyá: planta de fruto dulce, cuya flor tiene poder curativo.
Arazá: árbol con ancha copa y fruto amarillo.
Pitanga: árbol con hojas fragantes y fruto comestible.
Tacuara: caña fina.
Churrinche: pájaro con plumaje rojo.

 
 
 
Turismo Colón
¿Te gustan los Mitos y Leyendas de Colón? Compartilo en:
| | | | | | | | | | |
 
Secretaría de Turismo de Colón Entre Ríos
Avenida Costanera y Gouchon CP: 3280 | Consultas: +54 03447 421233 / 423000
E-mail: info@colonturismo.tur.ar
GBStudios, diseño de páginas web colón entre ríos